La muerte del cartel

En la comunicación visual es importante el diseño de la información, comprendida desde su función; llevar datos a una gran cantidad de personas y la única forma de hacerlo es con estímulos ofrecidas por el diseño. La cantidad de personas o público es importante pues hay información que no es necesario emitir por una vía multimedia en medios electrónicos masivos.

El cartel  es un soporte muy básico en la historia del Diseño, de hecho gran cantidad de diseño tiene salida en este formato. Como medio para informar tiene inicios en Francia, luego en Milán y posteriormente en Berlín (también los Romanos lo usaron para las luchas entre gladiadores y en el Renacimiento fue propaganda para el teatro del clero). Es importante recordar nombres como los de Toulouse Lautrec que llevó el formato del cartel a un status de Arte por su salto a gran formato. Alphonse Mucha también es relevante pues por el año de 1860 llevó el Art Nouveau al mencionado formato. Cobra relevancia su uso propagandístico en la primera “guerra mundial” pues tanto Rusia como EUA lo usaron para reclutar gente.

En nuestro país existen nombres como Gabriel V. Gahona “Picheta”, Manuel Manilla y José Guadalupe Posada tanto como el Taller de gráfica popular que Hacen historia con el formato con uso propagandístico. Otros nombres son Jesús Helguera-La cigarrera, el Salón Rojo en los 90’s y no podía faltar el Cine mexicano.  Mención aparte tiene la Imprenta Madero en México, pues parece ser la época de oro del cartel, en dicha imprenta se reunían artistas como Vicente Rojo, Adolfo Falcón, Rafael López Castro, Germán Montalvo, entre otros. Sus trabajos eran principalmente para el sector cultural y Universitario. Ciudad Universitaria de la UNAM almacenaba los gritos en la pared de los mencionados, anunciaban obras de teatro, conciertos, exhibiciones y más eventos.

La particularidad del cartel era que llamaba la atención al instante, el diseño de la información se convertía en ilustración y hacía del formato una pieza digna de ser coleccionada. Se contaba con papeles de buen gramaje, tintas resistentes a la intemperie y la distribución era más delicada. Por condiciones de la dinámica social y poco empeño de los hacedores de Diseño hoy en día, el cartel está muerto.

Las empresas usan esta vía de comunicación pero echan mano de las herramientas tecnológicas sin conciencia, se distribuyen menos formatos pues la calidad del producto es mínima y su vida es extremadamente corta. Al espectador se le castiga con mucho color, con muchos formatos a la vista, con saturación, presumiendo que al público se le conquista mediante la repetición y no por el concepto. El cartel dejó parientes que en nada le hacen honor a su historia, los cartelones, pancartas, espectaculares y hasta las banderolas del supermercado representan la olvidada reputación del formato que alguna vez fue arte.

La sencillez y elegancia del cartel sucumbió a la tecnología y a la economía del tiempo (por la necesidad de la comunicación al vapor y del diseñador que enloqueció por el uso del computador, se alejó del concepto y el mundo de las ideas). Hoy al espectador se le trata como a un “tonto”, se le dan todos los datos (véase la abundancia de texto en el cartel contemporáneo) y se le niega la oportunidad de educarse así mismo, se trata de mutilar la capacidad de imaginar.

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