El adiós a la razón

Los comicios celebrados en 4 estados el 4 de junio deja un par de lecciones para todos; antes un poco menos visible, pero ahora es más nítido. La ideología política, agoniza y tiende a desaparecer. Esto significa que las confrontaciones ya no se dan con la razón, sino por otras variables que enseguida se esbozan.

La siguiente elección de relevancia es la sucesión presidencial dentro de un año y parece ser que será una batalla de tres, un líder sembrado desde hace doce años, Andrés Manuel López Obrador, alguien del Revolucionario Institucional y el candidato de Acción Nacional.

En ese escenario, que es muy probable, se plantea la necesidad de una alianza ganadora del PRD ya sea con el Movimiento de Regeneración Nacional o con el partido blanquiazul. El simple hecho de pensar en una alianza entre la izquierda y la derecha es sorprendente. Son polos opuestos, conservadores y liberales del siglo pasado, izquierda y derecha hace 20 años y hoy se pretende difuminar. ¿Está mal o bien que eso suceda? Es irrelevante, el tiempo exige que, si se tiene oportunidad de conseguir poder, se tiene que pelear a costa de lo que sea.

Las condiciones son otras, la izquierda y derecha pierden sentido por las condiciones sociales y porque la clase política no establece la agenda pública, Las micro redes (de personas) tienen los medios suficientes (redes sociales) para establecer los temas de discusión como son; matrimonio igualitario, capitales santuario, defensa ambiental, defensa animal, entre otros. La política también cambió; en cada contienda hay un ausente, las propuestas, el cómo, el qué, y el para qué de las acciones a emprender.

Es por ello que se prefiere que los partidos tengan derecho a tiempo en los medios de comunicación a que tengan espacios largos de debate de propuestas, de presentación de proyectos, de crítica, es decir, para defender las razones.

Dicha situación obliga al auge de lo que se denomina mercadotecnia política. A la cual se le asocia con venta y publicidad de productos en un determinado mercado. Efectivamente, eso hace, en política se deberían vender y publicitar ideas del partido político o los candidatos para conquistar votos en el mercado electoral, …pero si ya comentamos que las ideas están ausentes, ¿qué vender? Los nuevos roles se definen.

El candidato se vuelve el producto y hay que buscar a los mejores productos para hacer campañas exitosas, las características deseables de un producto electoral pueden ser: rostro que inspire confianza, sonrisa ingenua, capacidad de reacción en el discurso, de generar empatía, visionario, imagen de líder, valores, etcétera. Estos elementos generan una buena percepción.

Cuando se empieza a hablar de percepción es porque los candidatos apuestan por generar emociones y si existe ese objetivo es porque ya nos despedimos de la razón, de la ideología, de la propuesta, del proyecto, de la trayectoria, de la deliberación del debate y del pensamiento. Esta condición hace necesaria a la mercadotecnia política y el siguiente paso es el show business que ya lo vimos en Estados Unidos.

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